Un nuevo mundo soñado

 Aquietar los pasos es difícil cuando te impulsa una fuerza que no controlas; es como intentar calmar las olas de un mar bravío, como evitar que nos impulse un viento invisible, pero muy palpable que desborda tu alma empujándote siempre hacia adelante y no tienes fuerzas para resistirlo, porque no se sabe de donde viene, pero se siente sin remedio. 



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