El miedo

 

El miedo:

El miedo te paraliza, te socaba la confianza en ti mismo, te degrada hasta la autocompasión.

Los atributos que le otorgamos a los problemas se agrandan y es casi imposible avanzar una vez que el miedo te alcanza.
Porque aunque tengas motivos reales para sentirte atemorizado, todos los miedos se pueden vencer; claro es fácil decirlo pero no es fácil lograrlo.

En la vida hay momentos en que pareciera que nos ponen a prueba, para saber de que estamos hechos.
El miedo es también un maestro de desafíos y batallas que uno tiene que enfrentar a diario y derrotar aún con miedo en el alma.

Ante todo desafío sea por los motivos que sean, ya sean soltarse de un lugar firme y seguro hacia lo desconocido como fue por ejemplo para la mayoría dar el primer paso, enfrentar un examen, el primer trabajo, la primera cita de amor, o la primera empresa que debimos encarar, todos les hemos hecho frente, incluso temblando de miedo.

No siempre se gana o alcanzamos el éxito pero si aún tienes fuerzas debemos continuar hasta conseguirlo. Así la vida nos ofrece oportunidades y siempre nos cambian el libreto aprendido. Pero muchas veces y aunque sea a ciegas debemos continuar avanzando.
Es nuestro deber seguir intentando; muchos nos perdemos en el camino y aunque con dolor nos soltamos de ataduras porque es la única forma de seguir viviendo.

Hasta que nuestro cuerpo y nuestra alma no de más; es allí cuando algunos se entregan a la fe que es lo último que nos queda. Rogamos, imploramos nos rendimos a ella, sin saber si habrá respuestas a nuestros ruegos. La "Fe" ¿si pierdes eso? queda muy poco o nada para solo entregarnos a la muerte, que a veces puede ser rápida y otras veces lenta y nos llega en forma de afecciones físicas que incluso nos puede matar también pero de manera aún más dolorosa y penosa.

Por todo eso como ignoramos cuando nos tocará dejar este mundo, debemos continuar hasta que no nos quede nada que reprocharnos, porque hemos dado todo lo que teníamos.

De todos modos ¿Qué importa perder batallas? Aún no hemos perdido la guerra, aún estamos aquí para vivir, para intentar, para arriesgar, para sanar heridas, para curar enfermedades congénitas de nuestras mentes; destruir nuestros monstruos; los que hemos creado y agigantado a través del tiempo. La hora ha llegado querido amigo, de que te limpies la lágrimas, que te pongas decente frente al espejo y te des cuanta que todavía estás aquí y que no pierdes la esperanza de lograr lo que buscas, en definitiva reencontrarte contigo mismo y decirte al oído.

Te amo porque eres el milagro más grande del mundo. JP 21 Agosto 2026 Foto : JP Fariax

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo de Vibrar desde el alma

La batalla es contigo mismo