Antes en el cielo que en la tierra

 

        Antes en el cielo que en la tierra

 


Las almas recorren un largo camino antes de llegar a un estado de satisfacción completa. Para los que buscan reunirse con los altos nobles del espacio celestial, los recuerdos se almacenan en una nube de silencios, y de ahí poco a poco descienden a nuestro estado sólido de personas humanas, así como las nubes destilan gotas de rocío así poco a poco descienden hacia nosotros los mensajes y las memorias previstas antes de nacer.

Cada ser regresa en una especie de embudo astral hasta ocupar su lugar preestablecido en la profundidad de la futura madre receptora, lo que el hombre produce a través de sus fluidos seminales son los cuerpos orgánicos del organismo humano, mientras que a través de la madre recibe en su seno, el alma del ser que llega al mundo.

Los seres que vienen son seres que pueden haber existido antes y que por alguna razón necesitan regresar para completar su etapa de crecimiento y evolución espiritual.

Aunque no todos han existido antes, ya que pueden ser seres nuevos en la descarga, que vienen a conocer y experimentarse como seres humanos.

Nadie sabe o logra entender y me incluyo, porqué debemos atravesar esta etapa de existencia, ya que somos seres eternos, pero ignoramos que pretende el creador con este sistema de entradas y salidas.

Sé que hay un plan maestro para que esto suceda, aunque desconozco para qué debemos existir aquí y no pasar directamente al mundo espiritual donde no existe el dolor ni nada de los padecimientos humanos. Accidentes, enfermedades, sufrimientos carnales y sufrimientos del espíritu.

Existen personas que nacemos como todos sin la memoria del alma, pero en un momento de nuestras vidas se nos revelan de diferentes formas algunos hechos sobrenaturales; como, por ejemplo, contacto con seres que han muerto en estos tiempos e incluso mucho antes en el pasado, y se nos muestran de formas visibles, algunas más materiales y otras de formas más sutiles.

Sin embargo, muy pocos estamos preparados para recibirles y saber ¿Qué hacer o cómo actuar con ellos sin caer en pánico? Ya que la mayoría de nosotros no sabemos como manejar esas experiencias que algunos terminamos severamente juzgados o malinterpretados ante la sociedad que ignora que esto sea posible y real. Esto puede provocar incertidumbre u obsesión donde uno ya no sabe si este cuerdo o se ha vuelto loco; es una existencia muy dura y difícil de compaginar y convivir con este tipo de hechos.

Para los que ignoran este tipo de vida, o niegan los hechos tal vez porque es más fácil la vida para ellos sobrellevarla, si no tiene contacto o no ven nada, se auto convencen de que esas cosas no existen, para así seguir aferrados solo a lo que ellos ven y sienten. Otros simplemente por miedo a lo desconocido o pensar que esas cosas son malas vibraciones y es mejor ignorarlas.

Imagínense lo complicado que es para personas como nosotros que debemos vivirlas sí o sí, nos guste o no; nos ocurre a veces frecuentemente y otras más relegadas. Pero el tener que enfrentarlas donde sabes que estás solo con ellas y no hay nadie que pueda ayudarte, al menos nadie humano normal, aunque sean testigos presenciales como ya me ha ocurrido más de una vez.

Es entonces cuando recuerdas algo, algo que siempre está contigo y que muchas veces ignoras o no conectas por decisión propia, solo para sentirte más normal o cercano a la sociedad que nos rodea.

Pero tarde o temprano terminas conectando con la esencia del ser primigenio, esa energía que todo lo abarca y que pocas veces te das el permiso de sentir.

Algunas veces eliges conectar y otras veces se conecta contigo sin permiso y te remueve el piso, te recuerda que tú estás aquí para algo más que ser humano, debes cumplir con un cometido marcado, que no solo has venido a la vida para experimentarla como un simple mortal, sino que debes dejar lo mejor que tengas para compartirlo con el resto y así solo entonces sentirte útil y responsable de ayudar a mejorarte y darle la posibilidad al mundo de mejorarse a través de su propia decisión. O libre albedrío.

Por todo esto expuesto, sé que somos antes en el cielo que en la tierra. JP.

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