Niños a jugar

Niños a jugar



Todos y cada uno de nosotros creemos que el mundo funciona de acuerdo a nuestra idea o creencia de que así debe ser, muchos piensan que son afortunados en saber como vencer el sistema o trampearlo sin ninguna consecuencia, otros se creen exentos de responsabilidad, ya que creen ser seres especiales o elegidos para juzgar a los demás y que su palabra siempre es justa; en realidad no existe una forma de ver la verdad, ya que todos o casi todos pensamos que tenemos la razón y esa es la verdad que existe según cada uno cree. Por suerte estamos todos equivocados y al mismo tiempo cada uno tiene parte de razón. Sostenidos por una gravedad que nos oprime sobre la tierra, respirando el oxígeno que existe desde hace millones de años, bebiendo la misma agua que existe desde el inicio de la vida, todo reciclándose una y otra y otra vez; gracias a ello seguimos aquí, pero de esta realidad no se es consciente, pensamos en otras cosas, luchamos por otras metas, ya que damos por sentado que podemos caminar y correr incluso volar por el mundo creyendo que somos dueños de todo. Si así fuera y pudiéramos sobrevivir la cantidad de tiempo que quisiéramos, siendo dueños de nuestros destinos; en algún momento todos sucumbiríamos de igual modo en que lo hacemos. ¿Cuánto podemos llegar a vivir, cuanto podemos llegar a manejar, cuánto dinero es suficiente para cada uno? Aunque lo vemos a diario y somos testigos de que no hay nadie que escape de su destino y cuando su tiempo se acaba, se tiene que ir y dejar todos sus logros, sus triunfos y fracasos su descendencia y su patrimonio, todo se queda aquí y nos vamos tal como vinimos, desnudos y sin nada que llevarnos. Lo que si nos llevamos son los recuerdos, los buenos y los malos, los castigos y las caricias, las risas y los llantos, los dolores y las alegrías. Todo envuelto en un paquete llamado alma con su íntima llama de amor, que retorna a su fuente con su experiencia de vida. Pero al igual que en nuestra tierra, todo se recicla, el ciclo de vida continúa existiendo más allá de nuestro conocimiento, más allá de nuestra imaginación, Más allá incluso de nuestra capacidad de entendimiento y raciocinio; así debe ser porque hay un cometido, un plan maestro que nos permite llegar y jugar, actuar nuestros papeles, como a los niños cuando se los suelta en los parques a jugar; unos ríen, otros se golpean y hieren, algunos tienen quien los consuele, otros son reprendidos por los adultos por haber fallado o caído, al final del día cada uno vuelve con los suyos y luego a descansar hasta el nuevo día. Así mismo somos todos, como esos niños hemos venido a actuar, a jugar y divertirnos, algunos volvemos con una sonrisa de satisfacción al hogar, otros vuelven llorando, lastimados o humillados, pero todos tuvimos la oportunidad única de vivir esta maravillosa experiencia llamada vida. JP.

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